Cómo combatir el calor: El personal de NARIC comparte sus consejos para mantenerse a salvo en el calor del verano

El personal de NARIC vive y trabaja en la región del Medio Atlántico, que actualmente está experimentando una ola de calor. Gracias a una “cúpula de calor”, las comunidades de toda la costa este han experimentado temperaturas récord, incluso temperaturas más altas de 100 °. Estos eventos de calor extremo pueden ser peligrosos y pueden provocar emergencias de salud como un golpe de calor (en inglés). Si bien cualquier persona puede sufrir una enfermedad relacionada con el calor, las personas con discapacidades pueden correr un mayor riesgo por muchas razones. Las personas con discapacidades físicas y enfermedades crónicas pueden tener dificultades para regular su temperatura corporal. Las personas con discapacidades cognitivas o intelectuales pueden no reconocer los signos de una enfermedad relacionada con el calor. Es posible que las piscinas o instalaciones de enfriamiento no sean accesibles y no estén cerca del transporte público. Esos son solo algunos ejemplos de los desafíos que las personas con discapacidades pueden enfrentar al lidiar con el calor.

Cómo muchos equipos, contamos con personas con y sin discapacidades y condiciones crónicas que tienen experiencias diversas en el manejo de su salud y bienestar. En nuestra reunión de personal de esta semana, nos tomamos un tiempo para hablar sobre cómo nos estaban afectando el calor y qué estábamos haciendo para cuidarnos a nosotros mismos y a nuestras familias.

“Al vivir con una lesión de la médula espinal, tengo que estar muy consciente de cómo mi cuerpo responde al medio ambiente, ya que la disreflexia autonómica puede dificultar saber si estoy en la zona de peligro”, dijo el director de NARIC, Mark Odum. Mark ha vivido con una lesión de la médula espinal durante 50 años (a partir de julio). “Si tengo mucho calor o mucho frío, puede llevarme mucho tiempo recuperarme, a veces días. Eso puede dejarme deshidratado y ponerme en riesgo de todo tipo de problemas”. Mark mantiene su sistema de aire acondicionado en servicio regular junto con ventiladores para mantener el aire en movimiento. También tiene un suministro de agua fresca a su alcance. A Mark también le encanta salir al aire libre para tomar un poco de sol: “Lo importante es tener un lugar donde puedas salir de la sombra para regular tu exposición. ¡Y tengo una botella de aloe en el refrigerador, por si acaso me da demasiado sol!”.

Marta Garcia, Especialista en Información Bilingüe, dijo, “Tengo tendencia a calentarme”. Como alguien que vive con un trastorno convulsivo, corre el riesgo de tener más convulsiones cuando se sobrecalienta. “Intento hacer todo temprano, antes de que suba la temperatura. Uso ropa suelta y de colores claros. Y llevo agua conmigo a todas partes para que, si me sobrecaliento, pueda refrescarme”. Marta también señalo que la recuperación del estrés por calor y la deshidratación afecta a más que las convulsiones. “Si me sobrecaliento, tiene un impacto grave en mi intestino y ¡puedo pasar mucho tiempo en el baño al día siguiente!”

La Especialista en Medios de Comunicación, Catherine Graves, señaló que tiene más problemas con el calor que con el frio. “Una vez que tengo calor, ¡olvídate! Me lleva un tiempo enfriarme, aunque no tanto como Mark. Como alguien con fibromialgia, sé que tengo un mayor riesgo de sufrir un derrame por el calor, además de que estos eventos de calor excesivo pueden causar brotes de dolor. Algunos de los medicamentos que tomo también pueden hacerme más sensible al calor y a la exposición al sol”. Catherine pospone las tareas y actividades extenuantes hasta que refresque. “Soy como Marta: Ropa ligera y suelta y llevo mucha agua. También me gusta llevar sombra conmigo. Tengo una silla con sombrilla si voy a la playa o a un concierto al aire libre”.

Jess Chaiken, Directora de Medios de Comunicación y Servicios de Información, se hizo eco del llamado a llevar ropa suelta y mucha agua. “Tengo más de 50 años de edad, así que estoy pasando por la menopausia. Normalmente, llevo una camiseta o un vestido suelto, hago que se mueva con la brisa. Nunca salgo de casa sin un abanico y una botella de agua”, Jess opta por hacer el ejercicio al aire libre temprano, ya sea estirándose en el porche o corriendo junto al rio Anacostia, donde puede sentir la brisa. También vive con su madre, que tiene más de 70 años de edad. “Mi madre se dio cuenta de que ahora se acalora rápidamente; después de caminar por 20 minutos con el calor, se siente mareada y agotada. Compró una cinta de correr y una bicicleta ergonómica para poder hacer ejercicio en el interior y mantenerse en forma, de modo que esté lista para dar paseos más largos al aire libre cuando haga más frio”.

Tamie Pyle, Coordinadora de Biblioteca, tiene una piscina en el patio trasero y planifica su tiempo en la piscina con prudencia. Intenta saltar al agua cuando empieza a hacer demasiado calor y luego se dirige a la sombra: “¡Siempre hay que tener un lugar con sombra al que llegar y mucho protector solar!”.

Sheila Turner, Autora de Resúmenes, señalo que retiene agua incluso cuando hace un calor leve, lo que le provoca una hinchazón dolorosa, especialmente en las manos, las piernas, y los pies. Esa hinchazón hace que su artritis y linfedema sean aún más dolorosos. “La única forma de prevenirlo es quedarse en casa y mantenerse fresca. Si tengo que salir cuando hace calor, tomaré medicamentos adicionales, me mantendré bien hidratada y luego elevaré las piernas siempre que pueda. A veces funciona y a veces no”, Puede ser un desafío saber exactamente qué tan bien hidratada está una persona. Después del primer día de sus recientes vacaciones, se despertó con espasmos severos. “Aparentemente no bebí suficiente agua. Después de eso, aunque realmente no hacia calor afuera, decidí no pasar mis días al sol junto a la piscina como había planeado, solo para estar segura”.

Al final de la reunión, recorrimos la zona y reunimos los consejos:

  • ¡Agua! ¡Agua! ¡Agua! Lleve o tenga acceso a agua y otras bebidas hidratantes durante todo el día.
  • Planifique su día para evitar lo peor del calor. Haga los mandados y las actividades extenuantes temprano.
  • Opte por ropa suelta y de colores claros.
  • Conozca qué medicamentos recetados y de venta libre pueden dificultar o hacer peligroso estar al aire libre bajo el calor y el sol.
  • Si está al aire libre, busque áreas sombreadas o traiga su propia sombra (sombrilla, parasol, o una silla con dosel).
  • Los pañuelos húmedos, los abanicos de mano, y los ventiladores a batería pueden ayudarlo a refrescarle. Algunos ventiladores vienen con accesorios para rociar.

También reunimos algunos recursos de la comunidad que pueden ayudarlo a usted y a sus seres queridos a mantenerse a salvo en el calor de verano:

Esperamos que usted y sus seres queridos puedan mantenerse seguros y frescos durante esta ola de calor. Comuníquese con nuestros especialistas en información si podemos ayudarle a encontrar recursos locales que lo ayuden a combatir el calor.locales que lo ayuden a combatir el calor.

About mpgarcia

I'm the Bilingual Information/Media Specialist at NARIC.
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